El Llano de Urarco: sueños hechos realidad

Creado: 7 enero 2020

La comunidad de Buriticá es testimonio de trabajo colectivo para el progreso de toda la comunidad, gestionando acciones para mejorar la conectividad y el medio ambiente del territorio.

Buriticá

 

A un costado de la Cordillera Occidental de los Andes se encuentra Llanos de Urarco, el territorio más alejado del casco urbano del municipio de Buriticá. Hasta hace poco, el camino más corto era de 8 horas usando diferentes medios de transporte, aunque el acceso “normal”; utilizando vehículos 4x4 y atravesando el municipio de Peque, dura 12 horas. Por eso: el “queda muy lejos” de los buriticenses, parece un sinónimo de “mejor, ni vayas”.

Pero la realidad comenzó a cambiar. La comunidad gestionó aportes con instituciones que hacen presencia en el territorio, con ellos contrataron una máquina retroexcavadora para ampliar el camino y convertirlo en lo que ellos llaman: senderos ecológicos. Además, la comunidad aportó lo suyo en convites organizando desagües, sembrando árboles, instalando barreras de protección y limpiando.

En nuestro trabajo de acompañamiento a comunidades de la Fundación Grupo Social, aceptamos una invitación de la comunidad de Llanos de Urarco para visitarlos, y tomamos como ruta el nuevo sendero ecológico, fue así como nos desplazamos en carro desde el centro poblado de Buriticá hasta la vereda Palenque, lugar hasta donde el nuevo sendero nos permitió llegar ¡todo esto en 2 horas! De ahí en adelante el recorrido debe seguir en bestia o a pie como lo vienen haciendo los campesinos desde hace más de 400 años.

Caminar es sin duda un ritual que permite conectarse con el territorio: por eso las bestias iban de cabestro, en medio de un paisaje motivador, con caminos arropados permanentemente con la sombra de los árboles y un descenso de 2 027 a 924 msnm. Caminamos sobre un filo con quebradas a cada lado y grandes playas de piedra.

Al llegar a la vereda Las Cuatro se debe coger un camino en subida, 30 minutos hacia arriba y los caballos querían andar más despacio, así que soltamos el cabestro y avanzamos... 20 minutos después todos suplicábamos por un llano. Las ganas de retar al cuerpo y la emoción de la aventura nos animaban a seguir, pero la loma no cedía y la montaña se empinaba cada vez más, a los pocos minutos los caballos nos estaban respirando en el cuello; era la señal para montarnos nuevamente. 15 minutos después hicimos un último trayecto de 40 minutos a pie hasta que alcanzamos a divisar Llanos de Urarco. Podemos asegurar que ahora, el corregimiento se encuentra a 4 horas y media del casco urbano de Buriticá

Una comunidad más próspera

Al llegar sentimos la calidez de quien nos espera y nos dice: bienvenidos, nos emocionamos al ver un territorio organizado, de abundante hospitalidad, gente cercana y una acentuada cultura campesina. Sin lugar a dudas, las principales necesidades del corregimiento son la comunicación y las vías de acceso. Desde siempre, su desarrollo ha estado ligado a Peque, un municipio vecino de Buriticá y cercano a Llanos de Urarco donde los habitantes de la vereda venden sus productos a mejor precio y además adquieren víveres económicos.

Dioselina, a quien con cariño del dicen Diosa, nos invitó a pasar a la cocina, al tiempo que empezaba con la tarea de fritar unos buñuelos que le habían encargado. Quedamos maravillados de ver una cocina tan amplia (con 3 espacios) y organizada: un fogón con chimenea, un poyo para lavar loza y un mesón para preparar alimentos. Quisimos salir a recorrer el lugar, pero la neblina bajó de la montaña y se instaló en el parque principal, lo que convirtió a la cocina en el lugar más acogedor y caliente de la casa, perfecto como punto de encuentro de propios y visitantes. La tertulia avanza mientras Dioselina prepara los buñuelos.

Ofrecimos ayuda, pero Diosa nos mandó a sentar con un tinto en la mano. En el patio de la casa se divisan dos medias colgadas de una cuerda para tender ropa, en cada una de ellas, reposaba un celular. Cuando pedimos que nos vendieran un minuto nos advirtieron: “¡solo coge señal dentro de la media!”.

Cuando se hizo la llamada y efectivamente timbró en la línea de destino -la clave es hablar en altavoz a la media-, evitamos hacer cuestionamientos frente al nivel de tecnología utilizada para los dos únicos celulares con señal en Llanos de Urarco. Lo único cierto es que logramos conversar por unos minutos.

Un desfile de buñuelos hizo su aparición para animar la tertulia y acompañar el tinto; doña Diosa nos cuenta que la única emisora que coge es la de Sabanalarga: “la de Buriticá se escucha ruidosa”. Los cultivos que generan ingresos a los habitantes son el café, el fríjol y el maíz. “La gente está sembrando mucho café, la producción va aumentar en los próximos años”, concluye Clodomiro Tuberquia, que también disfruta de un tinto.

Luz Marina Tuberquia, presidenta de la JAC comparte que la junta tiene 120 socios y 7 dignatarios activos. Dentro de las principales necesidades destaca, además de la comunicación y el sendero, el mejoramiento de la caseta comunal, el centro de salud y la cancha de fútbol. Todos coinciden en que con el nuevo sendero podrán desplazarse hasta la vereda Las Cuatro y de ahí a La orilla del río Cauca, para tomar el ferri y llegar a Sabanalarga. De esta forma pasarían de ser el territorio más desconectado del municipio a ser un territorio con acceso a los municipios de Peque, Sabanalarga y Buriticá, lo cual según ellos los beneficiaría económicamente.

Estos son los sueños que día a día acompaña la Fundación Grupo Social en municipios como Buriticá, involucrándonos directamente con las comunidades a través de procesos de largo plazo, de carácter promocional y no asistencial, para fortalecer las capacidades necesarias en las personas para que puedan ser agentes de su propio desarrollo y alcancen un mejoramiento integral en su calidad de vida.

Crónica de Juan Gabriel Carmona, profesional de los Programas Sociales Directos de la Fundación Grupo Social en Buriticá, Antioquia.

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