Hace más de 25 años, Neyla y Juan llegaron a Bogotá con sus hijos, desplazados por el conflicto armado, pero con la fuerza de una familia unida y el sueño de empezar de nuevo. Entre sus manos traían una receta familiar, receta que los ayudó a sostenerse los primeros años. Así comenzó una historia marcada por la resiliencia, la determinación y el deseo profundo de salir adelante.
Con el tiempo, una nueva oportunidad tocó su puerta, cuando una amiga les enseñó a confeccionar bolsos artesanales. Con sus manos como herramientas y la esperanza como motor, dieron vida a un emprendimiento que con el tiempo se transformaría en el eje de su proyecto de vida.
Gracias al apoyo del Banco Caja Social, dieron un paso más en su sueño. Con nuevos insumos, ampliaron su producción y comenzaron a llevar sus productos a más personas, encontrando en su Banco Amigo un impulso para seguir creciendo.
Después de más de dos décadas de dedicación y constancia, la empresa emplea a 20 personas, en su mayoría mujeres cabeza de hogar. Hoy, Hiladas es mucho más que una empresa familiar, es un símbolo de resiliencia, esfuerzo y amor por lo que hacen. Como en cada tejido, los hilos que la componen cuentan una historia de vida, de unión y de oportunidades construidas con sus manos.